PERSONAJES DE LA HISTORIA
En esta novela encontramos múltiples personajes, todos caracteres y personalidades diferentes pero aun así, muchos de ellos comparten cosas en común. Uno de los ejemplos más claros es el de don Quijote y Sancho por la razón de que Don Quijote y Sancho no son, al principio, personajes acabados. Van madurando y transformándose a medida que avanza la obra; incluso la locura de don Quijote va cambiando hacia la cordura.
Pero además de sus similitudes, todos los personajes tienen también diferencias, no solo en la forma de ser, sino también en aspectos como el rol que desarrollan en la historia o la clase social a la que pertenecen. Respecto a esto último, Cervantes se encarga de que los lectores distingan estas clases mediante la forma de actuar de cada personaje o el lenguaje que usan al hablar el cual varía en cada personaje. Haciendo así que algunos como Sancho utilicen uno más coloquial y vulgar mientras otros como don Quijote empleen una variante más culta y refinada.
A continuación se describen los personajes hallados en estos primeros capítulos:
1. SANCHO PANZA
Sancho Panza es el fiel escudero y amigo de Don Quijote. Es una figura fundamental que complementa la del protagonista. Se trata de un pueblerino lleno de fe, de astucia y de bondad, aunque a veces puede ser un poco materialista pero también tiene el sentido común que le falta al protagonista de la historia. Además es dormilón, muy aficionado a sus quesos, sus fiambres y al vino.
Durante la primera excursión donde Don Quijote, cuando va solo, vemos que le falta una figura a su lado que lo conecte con la realidad de las cosas y le ofrezca su compañía en las aventuras que vive. Es necesario el escudero, que acompaña a Don Quijote en todo momento desde la segunda excursión.
El autor lo diferencia en todo momento del Quijote, por ejemplo le llama "Sancho Zancas", o piernas largas, mostrándolo distinto del personaje principal, aunque esta figura cambiará más adelante.
Sancho Panza representa el materialismo, en contraste con el idealismo de don Quijote.
Contra los típicos personajes de la novela picaresca, aquí se nos describe a un, hombre de pueblo, infantil y egoísta, pero a la vez leal y a pesar de su especial escepticismo, confiado en los sueños de su señor.
Sancho cumple una función trascendental. Viendo por ejemplo el episodio ejemplar de los molinos de viento, nos podemos dar cuenta de que Sancho entiende la apariencia y la impresión de las cosas mientras su buen sentido le lleva a no separar la apariencia de la realidad, aunque luego siempre creerá en la promesa de la ínsula.
Su comportamiento de podría resumir en que él trata de disuadir a Don Quijote para que no se meta en complicaciones usando su sentido común.
Como Sancho no sabe leer ni escribir, habla usando el lenguaje del pueblo que contiene refranes, vulgarismos e imperfecciones. Otra de las cualidades que lo distinguen del caballero al que acompaña.
Dulcinea del Toboso es el nombre literario de la dama de los pensamientos de don Quijote en la novela.
Se llamaba Aldonza Lorenzo, pero el caballero cambió su nombre por el de Dulcinea, apellidándola "del Toboso" por ser este su lugar. En el texto se citan también los nombres de sus padres (Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales), grotescos de la aldea.
Cuando don Quijote se decide a salir de su aldea y emprender las aventuras propias de un caballero errante, al reflexionar sobre la necesidad de una dama ideal, quiere elegir a una señora a la que pueda dedicar sus triunfos y trofeos de las victorias que conseguirá.
El amor del caballero hacia ella es puramente platónico y simboliza la mujer ideal para don Quijote ya que aunque sea partiendo de un ser real la configura en sus sueños
A su vez Sancho, que dice conocerla, la transforma según los rasgos domésticos y triviales de su propio carácter: recia y de gruesa voz, con la cabeza en su sitio y bien hecha, nada melindrosa y dispuesta a reír de todo.
La función principal que tiene en la novela es ser la fuerza que inspira todas las aventuras del caballero.
El barbero se llama Maese Nicolás.
Es el barbero de la zona y gran amigo de Don Quijote a quien suele visitar a menudo.
En la historia, participa junto con el ama, el cura y la sobrina en el escrutinio y quema de libros de la biblioteca de Don Quijote. También acompaña al cura a buscar a Don Quijote cuando éste se va de aventuras por lo que deducimos que también quiere participar en la recuperación de su amigo, por lo que ayuda al resto de personajes en su intento de traer al caballero de vuelta a la realidad.
8. EL VENTERO
Llamado Juan Palomeque. Es el hostelero, el encargado de la primera venta a la que llega Don Quijote, quien le confunde en la novela con el alcaide de una fortaleza.
Es a quien Don Quijote pide que lo arme caballero, deseo que es cumplido.
De cierta forma se burla de don Quijote al seguirle el juego en su supuesta proclamación como caballero.












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